Filosofía: ¿Literatura o política?

  • Sergio Espinosa Proa Universidad Autónoma de Zacatecas
Palabras clave: filosofía empresarial, pereza, exasperación

Resumen

Es raro, aun si finalmente comprensible, que en nuestros tiempos haya una “filosofía” para casi cualquier cosa. Ya cuando hasta los supermercados tienen filosofía uno comienza a preocuparse. Claro que es un abuso, pero todo —como las buenas historias— inició en un pesebre: cuando una miscelánea creció lo bastante como para poner un letrero de Tenemos sistema de apartado. Ya no el tradicional hoy no fío, mañana menos, sino el sistema inverso gracias al cual la gente adelanta cierta suma por cierta mercancía que sólo podrá adquirir en cierto futuro. Así empezó esto de la filosofía de las empresas. ¿Así habrá empezado el negocio de la filosofía? De verdad, ¿dónde empieza la filosofía y dónde termina aquello que ella acorrala y reemplaza? ¿Reemplaza algo o es una criatura mutante que aparece por accidente y no estorba a nadie? Estas son preguntas un poco necias pero apuntan duro y a la cabeza; ¿qué tiene de específica la filosofía que da risa y miedo cuando la gente, con buenas o peores razones, la usa con tanto desparpajo? Porque no dicen: “la ciencia de este establecimiento”, y ya no “la ideología de nuestra firma”, sino la filosofía de… Es una palabra menos rígida que la primera y menos comprometedora que la segunda. La expresión “mi ideología es tal o cual” ya viene manchada por Marx y Engels, que la dotaron de un contenido negativo; para los Patriarcas del Diamat, lo ideológico es lo falso. Y qué es entonces la filosofía, ¿lo verdadero? ¿No está para ello la ciencia? ¿Es algo tan serio, no es nada más un cierto modo de decir las cosas, o de conducirse en la vida?

 

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Publicado
2018-09-18